«Si fuese tan fácil, todo el mundo lo haría»

Hay cosas que en realidad no son tan difíciles pero requieren de compromiso y disciplina. La verdad es que no cualquier persona está dispuesta a comprometerse en algo que no le dará beneficio inmediato.

Todos tenemos la tendencia a ser facilitas de una manera u otra, en mayor o menor medida. No creo que esto pueda ser considerado un «defecto» sino parte de la naturaleza humana. Buscamos el camino más corto, más rápido y más simple para muchas cosas que hacemos en nuestro día a día.

Eso ha formado parte de nuestras habilidades de supervivencia desde tiempos ancestrales. Sin embargo, es muy útil saber desconectar ese instinto natural siempre que lo necesitamos.

Hay muchas cosas en la vida que requieren de esfuerzo, tiempo y empeño. Generalmente, casi todas las cosas que traen grandes recompensas requieren de esos 3 elementos para poder conseguirlas. Aún sabiendo esto, nos dejamos llevar por el instinto y olvidamos (queriendo o sin querer) la recompensa que nos gustaría recibir.

Hablando de facilísimo, es mucho más fácil quedarnos en una situación actual de «ser» o «estar» en vez de hacer un cambio que nos traerá grandes recompensas. Para muchos, es mucho más doloroso y aterrador buscar un cambio positivo, que quedarse como están actualmente.

Cuando te encuentres en una situación que consideras «difícil» hazte esta pregunta:

¿Cuál es el resultado final ideal que quisiera obtener luego de enfrentar esta dificil situación?

Tienes todo el derecho a imaginar y soñar el mejor resultado posible. Visualízalo e imagina cómo te sentirás, lo que tendrás, con quien estarás, donde estarás, etc. Lo que quieres ver en este momento es el resultado final conseguido de manera exitosa.

Si ese resultado final que estás visualizando es realmente bueno y es algo que de verdad quieres conseguir, pasa a la siguiente etapa y hazte la siguiente pregunta:

¿Qué cosas me parecen difíciles para poder obtener ese resultado final?

Enumera las diferentes cosas que representan para ti un desafío (bien sea no saber cómo hacer algo o no tener lo recursos necesarios, no tener tiempo, etc.) y luego busca posibles maneras de superar esas dificultades.

Por ejemplo: Si uno de los obstáculos es «no tengo tiempo», enumera posibles maneras de superar esa dificultad: «despertarme 15 minutos antes»; «delegar esto o aquello de mi día a día»; «dejar de hacer X actividad durante una semana», etc. (y cuidado! si ya te está pasando por la cabeza la frase «ojalá fuese tan fácil») Muchas veces, la solución ante un obstáculo también te parecerá difícil. En este caso, identifica la manera de superar ese nuevo obstáculo que has identificado.

Lo importante es que con la primera pregunta que te has hecho («¿Cuál es el resultado final ideal que quisiera obtener, luego de enfrentar esta difícil situación?») recuerdes que vale la pena dedicarle tiempo y esfuerzo a esa actividad. Luego, solo te quedará identificar los obstáculos que podrían presentarse en tu camino y buscar la manera de eliminarlos uno a uno.

Nada que merezca una gran recompensa, podrá conseguirse fácilmente.

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